En un contexto económico desafiante, el equilibrio de las finanzas públicas se ha convertido en la piedra angular del programa impulsado por el gobierno de Javier Milei. Desde el inicio de su gestión, se han llevado a cabo recortes significativos en el gasto público, dirigidos a alcanzar el superávit fiscal. Sin embargo, el equipo económico reconoce que el margen para continuar con el ajuste se ha achicado considerablemente en los últimos meses.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha afirmado que la gestión buscará avanzar con la reducción de impuestos para incrementar la competitividad de la economía. Sin embargo, advirtió que “seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”. En la actualidad, el gasto se sitúa en 15 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel similar al de los años 90 y 10 puntos menos que el pico registrado hace ocho años.
«Tenés que recaudar más porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil. Estamos en un nivel de gasto de 15 puntos del PBI» (Caputo)
Una parte significativa del gasto del Estado está indexada por ley, lo que complica la reducción discrecional de partidas, como jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, que se actualizan de manera automática de acuerdo con la inflación.
En este marco, el plan del Gobierno se enfoca en nuevos recortes en áreas donde aún es factible, como la reciente reducción de $2,5 billones en partidas de Economía, Salud, y otros sectores, mientras se apuesta por un aumento en la recaudación.
Respecto al crecimiento económico, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró en marzo un aumento del 3,5 % respecto al mes anterior. Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en un aumento de la recaudación, que acumula nueve meses consecutivos de caídas en términos reales.
En abril, la captación de recursos se vio afectada por una desaceleración en las importaciones. Las reducciones en las alícuotas de Derechos de Exportación también incidieron en los ingresos tributarios.
«En el IVA impositivo, influyeron negativamente el mayor acogimiento de deuda corriente a planes de pago y el aumento de devoluciones vinculadas al régimen de comercialización de granos»
En el IVA impositivo, también se observaron efectos negativos por la mayor utilización de planes de pago y el incremento de devoluciones en el sector de granos. Por otra parte, el menor ritmo de importaciones afectó al IVA aduanero, lo que se vio agravado por un tipo de cambio que no alcanzó a compensar estos descensos.
Sobre la regularización laboral, el Gobierno ajusta sus esfuerzos hacia la Ley de Modernización Laboral. A pesar de que parte de la normativa aún necesita reglamentación, se espera que la ley permita una mejor integración laboral y la reducción de la informalidad laboral, que actualmente supera el 40 % a nivel nacional.
Una excepción relevante es el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que busca incentivar a las empresas a incorporar trabajadores al empleo registrado mediante la reducción de contribuciones patronales. La idea oficial es que, a medida que se expanda la base de empleados formales, se logre un aumento en la recaudación.
Un informe de la consultora Equilibra mencionó que en abril, “los ingresos totales cayeron en términos reales 2,1% interanual”, atribuible a la caída de recursos tributarios. A su vez, el gasto primario real ha aumentado, impulsado por mayores subsidios económicos y otras erogaciones corrientes.
La reducción de la deuda flotante, que había aumentado en marzo, se vincula a la cancelación de obligaciones pendientes durante abril.
El director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadin Argañaraz, indicó que “sin los ingresos por privatizaciones, el superávit primario habría caído un 26,7% real y el financiero un 62% real”.
Las privatizaciones impactan de manera puntual en las cuentas públicas, generando recursos solo en el momento de su concreción. El reporte de Argañaraz resalta que los ingresos tributarios mostraron un descenso real del 7,1% en el primer cuatrimestre, compensado parcialmente por un aumento del 33% en los ingresos no tributarios, relacionado con concesiones estatales.
«La clave de abril estuvo en las privatizaciones y ventas de activos estatales, que aportaron un ingreso extra superior a los $80.000 millones» (Morales)
El analista financiero de Wise Capital, Ignacio Morales, enfatiza que la clave del mes de abril reside en las privatizaciones, que contribuyeron con un ingreso extraordinario que ayudó a mitigar el retroceso en la recaudación tributaria. Sin embargo, a pesar de estos ingresos, el superávit financiero acumulado ha caído un 64,6% en comparación con abril del año anterior.


