El presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha declarado la finalización de la Emergencia Fitosanitaria por mosca del Mediterráneo en Cinco Saltos, una noticia que llega como un respiro para los productores frutales de la región. Este anuncio fue publicado el viernes mediante un comunicado en el Boletín Oficial, marcando un hito importante después de una serie de preocupaciones fitosanitarias.
La decisión de Senasa se centra en esta ciudad de Río Negro, que recientemente había afrontado la problemática de la mosca de los frutos. Esta situación surgió tras la detección de una hembra inseminada y múltiples capturas de la plaga en un trampa dentro del área urbana. La situación llevó a las autoridades a declarar la Emergencia Fitosanitaria, lo cual es un paso oportuna y necesario.
Con la reciente determinación pública, el área que estaba bajo regulación regresa a su estado de área libre de esta plaga, comparable al estatus que ya tienen otras partes de la región patagónica en cuanto a la sanidad en la producción frutal. Esta medida representa un alivio para los agricultores que dependen de un ecosistema saludable para obtener buenos rendimientos en sus cosechas.
En marzo de 2023, Senasa había detectado un brote de estas moscas en el casco urbano de Cinco Saltos, lo que obligó a implementar un cerco sanitario que abarcaba un radio de 7 kilómetros. La Patagonia es conocida por ser una zona libre de esta plaga, lo que hizo que el plan de emergencia se enfocara en contener la situación y evitar su expansión.
Un caso similar había ocurrido en 2022 en Cipolletti, donde un brote llevó a que se aplicara un plan de emergencia que duró casi diez meses. Durante este tiempo, toda la producción frutal de la zona de emergencia underwent un riguroso proceso de cuarentena en frío, para garantizar que no se propagara la plaga.
Senasa advierte que la mosca de los frutos es considerada una de las plagas más destructivas para la producción frutihortícola en Argentina. Su impacto negativo se traduce en daños significativos a la fruta y en importantes mermas económicas para los productores.
La amplia gama de frutos que pueden ser hospedantes de la mosca incluye más de 300 variedades, desde arándanos y cerezas hasta naranjas y uvas. Este amplio espectro resalta la gravedad de la situación y la necesidad de medidas preventivas y de control eficaces. La lista es extensa e incluye frutas como duraznos, kiwis, y mangos, por mencionar solo algunos.
Para hacer frente a esta problemática, Senasa mantiene cerca de 10,000 trampas en todo el país y realiza aproximadamente 600,000 revisiones anuales para detectar la presencia de la plaga. Este esfuerzo constante busca mantener la salud de los cultivos y proteger la producción nacional. Además, el organismo recomienda a los propietarios de árboles frutales en áreas urbanas que entierren a una profundidad mínima de 30 centímetros cualquier fruto no cosechado, cubriéndolo luego con cal viva, para mitigar riesgos potenciales.
Según indicaron fuentes de Senasa, con esta determinación pública, el área que se encontraba regulada por este motivo recupera la condición de área libre


