La reciente controversia en torno a seis viviendas vinculadas al Hospital «Dra. Cecilia Grierson» de Catriel ha desatado un debate crucial en la política sanitaria de Río Negro: ¿cómo atraer nuevos médicos y profesionales a la ciudad sin generar inseguridad entre aquellos que llevan años trabajando en el sistema público de salud?
Todo comenzó cuando el abogado Angelo Zamataro divulgó un video en redes sociales cuestionando la intimación que recibieron seis profesionales de diversas áreas del hospital, indicándoles que debían devolver las viviendas que habían ocupado durante años. Esto generó un revuelo inmediato y puso a la comunidad en alerta.
En una conversación con VientoSur, Zamataro confirmó que la provincia había exigido la restitución de estas viviendas en un plazo de 15 días. Entre los afectados, se encuentran médicos y otros trabajadores de la salud. Zamataro, quien representa a uno de los profesionales involucrados, ha manifestado su sorpresa ante una situación como esta: «Nunca había visto que se reclamaran viviendas ocupadas por tantos años», afirmó.
El abogado también destacó que es vital que se aclare el criterio de regularización de estas viviendas. «¿Solo se aplicará a los trabajadores del hospital o afectará también a otros empleados públicos en la zona?», se preguntó. Esta incertidumbre plantea una duda real sobre el futuro de otros profesionales en situaciones similares.
La situación es especialmente crítica en el contexto actual, caracterizado por la escasez de médicos y especialistas en áreas alejadas de los grandes centros urbanos. Zamataro enfatizó que es un «escándalo» que mientras faltan profesionales de la salud en toda Patagonia, se intimide a quienes ya están establecidos en Catriel.
Esta problemática no es aislada en la comunidad. Recientemente, se han reportado filas de pacientes a temperaturas bajo cero en el hospital, lo que ha llevado a cuestionar la capacidad del sistema público para atender la demanda de la población.
Desde los barrios, la necesidad de atención médica ha sido palpable. En el barrio Centro, por ejemplo, la comisión vecinal ha llevado a cabo una junta de firmas para reclamar la reapertura de la sala de salud del área. Esto demuestra que la discusión sobre la salud en Catriel no se limita al hospital, sino que también implica centros de atención primaria en los barrios.
Con estas inquietudes en el aire, Zamataro planteó una pregunta crucial: “¿Cómo atraer nuevos profesionales si quienes ya sostuvieron la salud pública sienten incertidumbre respecto a su vivienda?” Además, enfatizó que no se puede dejar «en la calle» a médicos que han dedicado más de veinte años de su vida al hospital, especialmente durante momentos críticos como la pandemia.
La respuesta oficial no tardó en llegar. En un comunicado firmado por el ministro de Salud de Río Negro, Demetrio Thalasselis, se informó que se ha iniciado un proceso de regularización de las viviendas del hospital. Según el ministerio, estas casas tienen un uso temporario y los contratos habían vencido hace años. La intención de la provincia es recuperar estas propiedades para atraer a nuevos profesionales en salud.
Sin embargo, este planteamiento parece ser un punto de conflicto. Mientras Salud considera que se trata de una forma de ordenar la situación y reintegrar las viviendas al servicio del sistema sanitario, Zamataro sostiene que la medida puede disuadir a futuros profesionales de trasladarse a Catriel, dado el riesgo de ser desalojados después de haber construido su vida allí.
Además, el caso de Catriel no es único en la región. La situación de salud pública está marcada por una crisis inminente, como lo demuestra la crítica del hospital de Cipolletti, que afecta la atención de pacientes de Catriel en momentos que requieren atención de mayor complejidad.
En resumen, el escenario actual en Catriel es un reflejo de problemas recurrentes que han persistido durante más de dos décadas. La ciudad ha enfrentado constantemente desafíos para asegurar condiciones adecuadas que permitan el arraigo de profesionales de la salud, lo que plantea un futuro incierto en el ámbito sanitario de la región. Con este trasfondo, la comunidad se pregunta: ¿cuál será el camino a seguir para garantizar la salud de todos sus habitantes?


