Condenan a un penitenciario en Roca por recibir sobornos para introducir drogas: lo inhabilitaron de por vida.

La reciente condena a un penitenciario en Río Negro: un escándalo de corrupción

Un juicio por cohecho

En una audiencia que ha captado la atención de la comunidad de Roca, la Justicia resolvió la situación procesal de Néstor Fabián Pérez, un empleado del Servicio Penitenciario de Río Negro. Fue declarado culpable por el delito de cohecho pasivo. Este caso ha destapado un escándalo que pone en cuestión la integridad de las instituciones carcelarias en la región.

Acuerdo y condena

El pasado 5 de mayo, la jueza Laura Pérez dictó el veredicto de culpabilidad, sentando un precedente en la lucha contra la corrupción en el sistema penitenciario. En un acuerdo entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa, se acordó una pena de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional. Además, Pérez enfrentará una inhabilitación especial perpetua para ocupar posiciones que impliquen contacto directo con personas privadas de libertad.

Un intercambio por WhatsApp

La investigación que llevó a esta condena se originó tras una requisa en el Establecimiento de Ejecución Penal 2 el 12 de agosto de 2022. Durante este procedimiento, se confiscó un teléfono celular en la celda de un interno. Este dispositivo contenía conversaciones de WhatsApp que revelaban un pacto ilegal. Las charlas mostraban explícitamente cómo se negociaba el ingreso de drogas y alcohol a cambio de dinero, a menudo cantidades que rondaban los 10.000 pesos.

Rastro financiero

Un elemento clave en la acusación fue el seguimiento del dinero. Durante el juicio, se presentaron evidencias de transferencias bancarias que coincidían con las fechas de las conversaciones. Estas transferencias eran realizadas a la cuenta de la pareja de Pérez, lo que consolidó la afirmación de que el cohecho se consumaba con la aceptación de la propuesta. La jueza hizo hincapié en la claridad de las pruebas, que no dejaban lugar a dudas sobre la culpabilidad del acusado.

Medidas severas

La pena de prisión suspendida que se le impuso a Pérez viene acompañada de restricciones severas. En primer lugar, deberá cumplir con pautas de conducta estrictas por un período de dos años. Estas incluyen la fijación de un domicilio real, la prohibición de consumir alcohol o drogas en la vía pública y la obligación de presentarse bimestralmente ante autoridades de control.

La inevitable inhabilitación

Además de la pena de prisión, la inhabilitación perpetua es una medida crucial. Esta sanción busca garantizar que Pérez no pueda volver a abusar de su rol dentro del sistema penitenciario. De este modo, la Justicia pretende proteger a los internos y mantener la seguridad en las instituciones.

Destrucción de evidencia

Durante la audiencia, se abordó el destino de los elementos secuestrados durante la investigación, lo que incluye el teléfono móvil que desencadenó todo este proceso judicial. La lectura oficial de la sentencia está programada para el 4 de junio, momento en el que se iniciarán los plazos legales para posibles recursos ante el Tribunal de Impugnación.

Reacción del imputado

Al cierre del acto procesal, Pérez se mostró conforme con el acuerdo alcanzado. Su breve declaración ante la jueza, "Sí, estoy de acuerdo, señora", refleja una aceptación de los términos y pone fin a una fase crítica del proceso judicial.

Este caso no solo pone de manifiesto las dificultades dentro del sistema penitenciario argentino, sino que también es un llamado de atención sobre la corrupción que puede socavar la integridad de las instituciones encargadas de la seguridad pública.

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