Juicio en Bariloche: Un choque que cambió vidas
El 11 de marzo de 2024, un trágico accidente en Bariloche dejó una profunda huella en la comunidad. Agatha Massaro, la conductora implicada, relató: “Iba manejando, sentí calor en el cuerpo y de pronto se me puso todo negro, no recuerdo nada”. Esta declaración resume el horror del incidente, en el que Gladis Newton, una turista de 86 años, sufrió un fuerte golpe en la cabeza que, posteriormente, le causó la muerte tras 35 días de agonía.
Un escenario angustiante
El accidente ocurrió en el kilómetro 8 de la avenida Bustillo, donde Massaro, al parecer, perdió el control de su vehículo. Gladis Newton, quien viajaba como acompañante en otro auto, fue víctima de un traumatismo que no pudo superar. El juicio sobre este trágico evento ha sido intenso, extendiéndose a lo largo de tres jornadas, donde las emociones y las pruebas han jugado un papel crucial.
Alegatos en el juicio
El día en que se presentaron los alegatos, se evidenció la polaridad de las posturas. El fiscal Marcos Sosa Lukman y el abogado querellante Francisco Roderá Doumecq argumentaron que Massaro actuó de manera imprudente y, a pesar de su desvanecimiento, pidieron una condena por homicidio culposo. En cambio, el defensor Martín Govetto solicitó su absolución, argumentando una falta de responsabilidad en el fatal desenlace.
Un raro síndrome en la mesa de debate
Govetto puso en el centro de su estrategia el concepto de “síndrome vaso vagal neuromediado”. Este síndrome se caracteriza por una pérdida de conciencia repentina, a menudo causada por una inadecuada irrigación cerebral. Según los expertos, no hay precursores visibles y puede suceder inesperadamente, lo que plantea dudas sobre la culpabilidad de Massaro.
Factores contribuyentes
Durante el juicio, se discutieron circunstancias que podrían haber llevado a Massaro a sufrir este desvanecimiento. Había tenido una discusión con su pareja, había comido recientemente y, según su propio testimonio, estaba conduciendo para recoger a su hija. La médica forense Vanina Lacuadri también reveló que se le había otorgado el alta sin realizar una tomografía, omitiendo la detección de una hemorragia que terminó siendo letal para Newton.
Negligencia deliberada
El fiscal Sosa Lukman pidió a la jueza que declarara a Massaro culpable basándose en la evidencia de maniobras imprudentes en su conducción. Un testigo afirmó haber visto a Massaro realizar un intento de sobrepaso que consideró arriesgado. Además, Lukman argumentó que la defensa no había proporcionado pruebas concluyentes que respaldaran la teoría del síncope.
Incidencia médica cuestionada
Una de las líneas de defensa de Govetto fue señalar posibles errores en la atención médica que recibió Newton tras el accidente. Señaló que, sin un diagnóstico completo, la atención inicial no fue la adecuada, contribuyendo así a la extensión de su sufrimiento.
Postura firme del defensor
El defensor explicó que, a raíz del registro de los hechos, Massaro no había tenido antecedentes de desmayos previos ni posteriores. Según su versión, ella no estaba consciente durante el impacto, lo que refuerza la postura de que no actuó de forma imprudente. En la misma línea, subrayó que la estrategia de la fiscalía no logró demostrar la culpabilidad sin margen de duda.
Esperando un veredicto
Con todos los testimonios presentados, ahora la jueza Romina Martini deberá tomar una decisión sobre si Massaro es culpable del homicidio culposo o si las circunstancias exculpatorias son válidas. Se espera que el veredicto sea anunciado el martes, y la tensión en la sala es palpable, pues este caso tocará la fibra sensible de muchos en la comunidad.
El accidente de Bariloche no solo marca una tragedia personal; representa un debate más amplio sobre la responsabilidad en la conducción y la atención médica, donde cada voz tiene su peso en la balanza de la justicia.


