Fruticultura en la Patagonia: la manzana tiene buen precio, pero el margen se define después de la cosecha.

La Manzana en el Alto Valle: Una Temporada de Cambios y Desafíos en 2026

La manzana ha vuelto a hacerse notar en el Alto Valle. Después de años de márgenes ajustados, la temporada de 2026 ofrece un panorama distinto: hay menos fruta disponible y los precios han comenzado a mejorar, lo que, aunque no resuelve todos los problemas, cambia la conversación en una economía regional habituada al ajuste de números.

Fruticultura del Alto Valle: Tendencias de Mercado

Los datos de abril de este año indican que la mejora en el precio de la manzana no se limita al mercado mayorista. En góndola, la manzana deliciosa ha visto una subida interanual del 64%, en contraste con una inflación de 32,4%. Este incremento significativo refleja una combinación de factores como la menor oferta, las mermas por granizo y la demanda que ha encontrado menos volumen para elegir.

Gustavo Arno, un productor frutal reconocido en la región, describe la campaña como difícil, marcada por la recolección comprometida y lotes con menos fruta en las plantas. Aunque se ha logrado obtener fruta más uniforme, también se han presentado dificultades en la comercialización debido a tamaños grandes y carencia de color.

Oferta y Demanda: Un Relato de Números

A lo largo del primer trimestre de 2026, se registraron niveles de oferta de manzana entre los más bajos de los últimos años. La disminución en las cosechas ha sido notable, y este fenómeno ha llevado a los precios a incrementarse, respaldados por una menor disponibilidad. La producción y comercialización en Río Negro y Neuquén son cruciales para entender la fruticultura nacional, donde la manzana tiene una mayor participación en el mercado interno que la pera.

La manzana, al ser en su mayoría destinada al consumo local, responde rápidamente a la dinámica de precios en mercados como Buenos Aires, Rosario o Córdoba. Esto convierte al mercado interno en un factor fundamental en las decisiones comerciales del productor.

Los Costos Post-Cosecha: La Otra Cara de la Moneda

La mejora en los precios no implica automáticamente un aumento en la rentabilidad de los productores. En la temporada 2025/2026, el costo de producción se ha fijado en US$0,34 por kilo. Sin embargo, este referente no considera la diversidad actual de escalas y rendimientos en la producción.

Cada incremento en el precio debe considerar los costos posteriores a la cosecha, que incluyen almacenamiento en frío, materiales de empaque, energía y transporte. La administración del frío se convierte en un desafío crucial: permite mejorar la salida de la fruta, pero también conlleva altos costos operativos.

Gustavo Arno resalta que los materiales de empaque, junto con la mano de obra y el costo de la energía, son aspectos críticos que determinan el rendimiento económico. Este ciclo muestra que, si bien producir bien es esencial, el proceso posterior de conservación y transporte puede definir el margen de ganancia.

La Competencia Internacional: Un Factor Adicional

Un aspecto que introduce incertidumbre en la actual temporada son las importaciones de manzana chilena. Ante una oferta local disminuida, ya se han comenzado a recibir envíos desde Chile. Esto no solo es un síntoma de la menor producción en el Alto Valle, sino que también influye en las decisiones de abastecimiento y en la competencia en el mercado.

Arno, desde su experiencia, observa que aunque el precio de la manzana local no debería caer drásticamente, la llegada de fruta chilena podría limitar el potencial del mercado. La combinación de mantener fruta almacenada y la influencia de importaciones generará un entorno en el que las decisiones deben ser estratégicas.

Un Escenario Mixto

La temporada de 2026 trae consigo una mezcla de oportunidades y desafíos para la fruticultura del Alto Valle. Mientras que la manzana muestra señales de mejora en cuanto a precios, el contexto de menor producción y la entrada de fruta del exterior hacen que los productores deban ser astutos en su administración comercial.

La manzana ha ganado terreno en términos de precio, pero el verdadero desafío radica en cómo los eslabones de la cadena comercial administrarán esos precios antes de llegar al consumidor final. Esto implica cuidar la calidad de la fruta, gestionar correctamente la salida al mercado y defender los precios alcanzados. En el Alto Valle, la dinámica de la manzana no solo se define en el campo, sino en cada paso del proceso de comercialización.

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