La bibliotecaria de Choele Choel que rompió un prejuicio y recibió un premio nacional por demostrar que los jóvenes sí leen.

La lectura en los adolescentes: un cambio de paradigma

La idea de que “los adolescentes no leen” es un cliché que muchos adultos repiten sin cuestionarse. Sin embargo, en Choele Choel, una bibliotecaria y un grupo de docentes han decidido desafiar este mito. Lo que comenzó como un debate en el CET N° 13 se transformó en un proyecto galardonado con el Primer Premio del Vivalectura 2026, que ha impactado positivamente la relación de cientos de jóvenes con la lectura.

Un inicio inesperado

Laura García, bibliotecaria con más de veinte años de experiencia, recuerda cómo surgió este proyecto en 2016 durante una discusión sobre la lectura. Mientras muchos docentes afirmaban que sus estudiantes no leían, García y la profesora de literatura, Mariana Rizzuto, sostuvieron que sí lo hacían, aunque quizás no con las obras que la escuela les proponía. Cuando Rizzuto preguntó cuántos de los docentes habían leído un libro recientemente, solo dos manos se levantaron. Este momento revelador hizo evidente que los adultos a menudo también desplazan la lectura.

Creando un espacio literario

Así fue como nació el "Encuentro de Lectores: jóvenes que leen". Sin recursos y con mucha imaginación, se concibió un evento donde cada grupo debía elaborar un “menú literario” que incluyera obras para recomendar. Escritoras locales como Elsa Escudero y Aída Arias participaron del proyecto, estableciendo un contacto directo entre autores y lectores.

Literatura como conversación

García explica que su objetivo era convertir la literatura en algo accesible y próximo. Es decir, querían que los adolescentes no solo leyeran, sino que también pudieran conversar al respecto. Este enfoque ha permitido que el proyecto crezca y se convierte en un punto de encuentro para estudiantes de diferentes instituciones.

Ampliando horizontes

El encuentro, que comenzó modestamente, ahora abarca a estudiantes de varias escuelas y localidades cercanas, además de incluir talleres de teatro, escritura creativa y hasta freestyle. Este último, especialmente, ha atraído el interés de los jóvenes, quienes encuentran en el ritmo y las palabras una nueva forma de expresión literaria.

Invitados ilustres

Con el tiempo, han logrado invitar a autores reconocidos, lo que ha fortalecido la iniciativa. La participación activa de los jóvenes en las actividades previas a los conversatorios les ha permitido dialogar, preguntar y expresar sus opiniones, creando un ambiente de colaboración y aprendizaje.

Transformando vidas

García destaca que lo que se ha formado es más que un simple grupo de lectura. Es un lugar donde los adolescentes se apropian de la literatura y encuentran en la lectura una herramienta poderosa que les permite ver el mundo desde nuevas perspectivas. La bibliotecaria afirma que “un joven que lee cambia su manera de ver el mundo” y considera que “el libro libera”.

Un enfoque multidimensional

El proyecto no solo se centra en la lectura, sino que también incluye temas de historia y ciudadanía, permitiendo que los jóvenes conecten la lectura con su contexto social y político. Actualmente, trabajan temas como los 40 años de democracia en Argentina, promoviendo el pensamiento crítico entre los adolescentes.

La pausa de la pandemia

La llegada de la pandemia fue un duro golpe para muchas iniciativas educativas, incluido este proyecto. Sin embargo, no desapareció; quedó en pausa, esperando el momento adecuado para regresar con más fuerza. En 2023, el reencuentro fue celebrado con la presencia de la escritora Márgara Averbach, revitalizando la conexión con los jóvenes y restaurando la dinámica que habían construido.

El reconocimiento como motor

El reconocimiento recibido en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires no solo celebra el esfuerzo de los docentes y bibliotecarios, sino que también enfatiza que la lectura es un derecho fundamental. García menciona que es una responsabilidad de la educación garantizar este derecho y a la vez, apunta a la necesidad de contar con políticas públicas que respalden estas iniciativas.

Un trabajo colectivo

La fuerza detrás del proyecto radica no solo en los recursos, sino en la colaboración de un equipo comprometido. García deja clara la importancia de tener apoyo en la comunidad educativa y menciona a varias personas que han sido clave en esta trayectoria. El proyecto ahora es parte del Proyecto Educativo Institucional, asegurando su continuidad en el futuro.

Actitud como motor del cambio

Para aquellos que deseen replicar este espacio, García no sugiere fórmulas mágicas, sino un compromiso auténtico. “Hay que poner el cuerpo, rodearse de personas que quieran hacer algo por nuestros adolescentes. Ellos, si les acercas un libro, se enganchan”. Esa es la esencia del éxito en este viaje literario: brindarles un espacio, una oportunidad, una voz.

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