El Accidente del Tren Patagónico: Un Análisis Detallado
El incidente
El 27 de octubre de 2022, en una fría tarde invernal, una formación del Tren Patagónico se acercó a Bariloche. En un trágico giro del destino, el tren colisionó con un camión de la Cooperativa de Electricidad de Bariloche (CEB) al intentar cruzar un paso a nivel. Este accidente, aunque grave, tuvo la fortuna de no resultar en pérdidas humanas, aunque sí dejó a su conductor, Paul Guzmán, con lesiones significativas.
El contexto del accidente
El camión había completado un recorrido rutinario, descargando efluentes en la planta depuradora cercana. Mientras el conductor intentaba cruzar las vías en dirección norte-sur, no se percató de la inminente llegada del tren. Esto se debe, en parte, a la falta de barreras en esa intersección, lo que aumentó el riesgo de accidentes.
Las consecuencias de la colisión
El impacto fue severo, afectando la parte frontal y lateral izquierdo del camión. Guzmán sufrió un “latigazo cervical” y otros golpes, siendo diagnosticado con traumas que requerían varios meses de rehabilitación. En su declaración, expresó cómo el accidente afectó sus actividades diarias y su capacidad laboral.
Detalles del juicio
La demanda por daños y perjuicios que Guzmán presentó ascendía a 22,7 millones de pesos, contemplando gastos de rehabilitación y daño moral. Sin embargo, el juez Marcos Sosa Lukman determinó que la responsabilidad del accidente recaía sobre el mismo conductor del camión. En su fallo, destacó que cruzar las vías sin precaución y sin respetar las señales fue un acto imprudente.
Pruebas clave
Uno de los elementos cruciales en este caso fue la pericia accidentológica y un video que evidenció la situación en el momento del choque. El juez enfatizó que fueron determinantes al explicar que “la culpa en la producción del daño fue de la misma víctima”. Guzmán no logró identificar las señales de advertencia antes de cruzar, y esto afectó su defensa.
Testimonios conflictivos
Aunque Guzmán declaró no haber visto ninguna señalización en el momento del cruce, otros testigos, incluidos empleados del Tren Patagónico, contradictorios a su testimonio, afirmaron que el tren había emitido señales de advertencia. Además, otro conductor que cruzó las vías poco antes del accidente escuchó los silbidos del tren, lo cual fue esencial para el caso.
La importancia de la señalización
El juez consideró la existencia de una “cruz de San Andrés”, que es un estándar reconocido para advertir de peligros en cruces ferroviarios. Esta señalización, que Guzmán ignoró, se convirtió en uno de los pilares de la defensa del maquinista.
Defensa de la empresa
La defensa de la empresa de transporte argumentó que el tren había actuado conforme a la normativa, haciendo sonar el silbato con la antelación adecuada. Acusaron a Guzmán de actuar de manera negligente y apresurada al cruzar las vías, un argumento apoyado por la naturaleza del informe de la pericia accidentológica.
La decisión del juez
Finalmente, el juez Sosa Lukman desestimó la demanda de Guzmán, enfatizando que la imprudencia del conductor del camión fue la única causa del accidente. Para él, la situación fue imprevista e inevitable para el maquinista del tren, subrayando la necesidad de seguir las normas de tráfico específicas en cruces ferroviarios.
El caso deja un precedente sobre la importancia de la señalización y la responsabilidad de los conductores al interactuar con el tráfico ferroviario, un recordatorio de que la seguridad es responsabilidad de todos.


