En el corazón de la Patagonia, la familia Guerobé ha sembrado no solo semillas, sino también un legado agrícola que perdura por más de cuatro décadas. Comenzaron su travesía en 1982, cuando Pedro Luis Guerobé y Cecilia dieron el paso de dejar su hogar e instalarse en el Valle de Viedma. Su aventura agrícola comenzó con la horticultura, dio paso a la crianza de hacienda, y hoy ha evolucionado a una empresa mixta que amalgama agricultura, ganadería de ciclo completo y servicios rurales.
El espíritu de trabajo y dedicación se mantiene vivo a través de sus hijos. Guadalupe, veterinaria de 32 años, gestiona el manejo ganadero, mientras que Pedro, de 42 años, coordina la maquinaria y las labores agrícolas. Ambos crecieron inmersos en el campo patagónico, y han tomado la decisión de continuar el legado familiar en el sector productivo. «Creamos nuestra vida aquí, solo nos alejamos para estudiar y luego volvimos», comparten con entusiasmo.
El viaje de la familia comenzó en medio de una premisa simple: labrar la tierra. El padre, ingeniero agrónomo, y la madre, con raíces en Cipolletti, iniciaron su proyecto en una región que, aunque prometedora, requería esfuerzo y dedicación. La adversidad no ha sido un obstáculo: han sabido adaptarse a las dificultades del mercado y transformar crisis en oportunidades.
De la horticultura a la ganadería Angus en la Patagonia
Los días iniciales de la familia se vieron marcados por la horticultura. Como tantas otras familias en el Idevi, cultivaron tomate y cebolla, productos que impulsaron la economía de la región durante años. Sin embargo, el contexto económico ha brindado rocas en el camino, alterando el rumbo del establecimiento. Pedro recuerda un episodio crítico: «La tomatera tuvo una cosecha histórica, pero finalmente quebró». Esta vivencia resonó profundamente, dejando una huella en su camino agrícola.
El impacto de la crisis fue notorio, llevando a situaciones inesperadas como recibir pagos en latas de tomate. Fue ese momento el que dio pie a una transformación significativa, centralizándose en la capitalización de invernada. Este sistema permite recibir animales de terceros, alimentarlos y obtener un porcentaje de los kilos ganados durante su estancia en la chacra.
Sin embargo, otra crisis, el brote de aftosa, redefinió el camino hacia la crianza. Con el deseo de mejorar, Pedro decidió iniciar su propio rodeo, comenzando así un camino hacia la cría de ganado que hoy día se especializa en la raza Angus. Actualmente, manejan un rebaño de aproximadamente 140 madres, entre vacas y vaquillonas, además de unos 80 terneros.
Agricultura y ganadería integradas en 90 hectáreas en el Valle de Viedma
El establecimiento familiar ha sabido amalgamar la agricultura y la ganadería de forma complementaria, especificando en su identidad como una empresa mixta que trabaja simultáneamente en ambas áreas. Con una superficie total de 90 hectáreas, que combinan terrenos propios y alquilados, se han organizado eficientemente en bloques de 20 a 25 hectáreas.
Las tierras alquiladas permiten generar parte de las reservas forrajeras. Dedicadas al maíz y a alfalfa, los Guerobé emplean sistemas de riego gravitacional, sustentando la producción a través de formas tradicionales de cultivo, sin depender de sistemas de aspersión.
El maíz como eje del sistema en el valle de Viedma
El maíz se ha convertido en un pilar fundamental dentro de su esquema agrícola, siendo la base energética de la alimentación animal. Este año sembraron 20 hectáreas, destinando parte a picado y otra a cosecha de grano. Los Guerobé han experimentado un notable éxito en su producción, describiendo la última campaña como excepcional, con rendimientos asombrosos.
Las cifras hablan por sí solas: en picado de maíz, obtuvieron hasta 75 toneladas por hectárea, además de una cosecha de grano en torno a 13 toneladas. El proceso de rotación también forma parte de su estrategia agrícola, ya que el maíz se planta sobre pasturas previamente cultivadas, asegurando suelo fértil para su crecimiento.
Adicionalmente, la familia integra doble cultivos en los lotes, asegurando que el terreno no esté desocupado durante el invierno. Las estrategias de siembra incluyen tanto métodos tradicionales como siembra directa, todo en búsqueda de maximizar la eficiencia de su producción. Y aunque han contemplado diversificar sus cultivos, el maíz sigue siendo el gran protagonista.
Patagonia productiva: la base forrajera, alfalfa y verdeos
La alimentación del ganado es un tema crucial en la chacra. La familia Guerobé trabaja predominantemente con forraje producido en la propia tierra, minimizando la compra de concentrados proteicos que solo se adquieren para la terminación. Su esquema incluye alfalfa, sorgo y diferentes variedades de verdeos que se adaptan a las estaciones del año.
En el ámbito de los verdeos de invierno, utilizan cebada y avena, mientras que las pasturas se basan principalmente en alfalfa, combinada con otros cultivos. La producción de rollos de forraje también forma parte del proceso, contribuyendo a la alimentación del ganado cuando es necesaria una mayor provisión.
La producción de alfalfa es impresionante, logrando hasta cinco rollos de 500 kilos por hectárea en cada corte, lo que se traduce en aproximadamente 10.000 kilos de materia seca al año. Sin embargo, parte de esta producción se utiliza directamente en pastoreo, desmitificando la idea de que toda la materia producida es almacenada.
Recría pastoril y terminación intensiva
La estrategia ganadera se centra en un enfoque de ciclo completo: cría, recría y engorde. Mediante técnicas de inseminación artificial, la familia asegura un flujo constante de terneros, que permanecen con sus madres hasta que alcanzan el peso adecuado para el destete, alrededor de los seis o siete meses.
El manejo durante la recría es clave. Los animales se alimentan principalmente de pasto, complementando con una ligera suplementación de maíz. Obtienen pesos de entrada de aproximadamente 200 kilos y se mantiene un enfoque flexible sobre el peso de salida.
Durante la fase de engorde, la dieta se basa principalmente en maíz, lo que conduce a un notable crecimiento, con ganancias diarias que pueden llegar a 1.8 kilos. El manejo estratégico les permite alcanzar un rendimiento promedio de 800 kilos de carne por hectárea al año.
Maquinaria y los servicios rurales en la Patagonia
Uno de los aspectos que distingue a Pedro es su versatilidad y disposición para ofrecer servicios rurales. Desde hace casi tres décadas, ha comenzado a brindar servicios de maquinaria a terceros, expandiendo su influencia en la comunidad local. Este emprendimiento complementa el ingreso familiar, y refuerza su compromiso con el progreso rural.
Más de 40 años después de su llegada al Idevi, la chacra sigue siendo un refugio de tradición y esfuerzo familiar. Combinando agricultura, ganadería y servicios rurales, los Guerobé mantienen viva la esencia del trabajo en la tierra, cultivando no solo productos, sino también una historia profundamente arraigada en la Patagonia.
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