Una historia de solidaridad, empatía y afecto es la que viven Gisela Colonna y Diego Colichelli, ex cuñados que han forjado un lazo que los unirá para siempre. Este relato inspirador nos recuerda la capacidad humana de dar y recibir amor en sus formas más puras.
Diego ha estado lidiando con Poliquistósis Renal Bilateral durante aproximadamente 20 años. Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de quistes en ambos riñones, lo que lo llevó a depender de diálisis durante muchos años. A pesar de estas adversidades, Diego continúa trabajando en el Hospital Castro Rendón como “Perfusionista”, un rol en el que describe su función con humildad: “Soy el técnico que controla la máquina que hace circular la sangre durante las cirugías”. Su trabajo en el hospital le ofreció información privilegiada sobre su condición, guiándolo a conocer mejor las opciones disponibles para mejorar su salud.
Después de años de someterse a un régimen de diálisis que le requería dos horas diarias, Diego recibió la noticia alentadora de que un trasplante de riñón podría cambiar su vida. «Ya lo estaba planteando, pero la decisión final llegó tras la confirmación de los médicos», comenta Diego, reflejando la incertidumbre y esperanza que sintió en aquel momento crucial.
En este punto de su viaje, Gisela entró a la historia. Como ex cuñada de Diego, su conexión era más que familiar; era un vínculo de apoyo incondicional. Cuando Diego mencionó su necesidad de un donante, Gisela no dudó en ofrecerse. Propuso realizar los análisis para determinar su compatibilidad, completamente convencida de su decisión. «Fue un convencimiento absoluto y muy emocionante», afirma Diego, evidenciando el profundo impacto emocional de este gesto altruista.
El proceso de donación comenzó en abril de 2023, abarcando seis meses de estudios y autorizaciones judiciales necesarias para el trasplante. Gisela, en todo momento, manifestó su certeza sobre la decisión, respaldada por estudios médicos que confirmaban la viabilidad de la donación sin riesgos considerables, aun sin ser familiares directos. «Desde un primer momento estuve convencida de lo que hacía, sin temor a lo que podría pasar», comparte Gisela con una determinación admirable.
Finalmente, el 11 de diciembre de 2023 se llevó a cabo el trasplante en el Hospital Castro Rendón de Neuquén, resultando en un éxito rotundo. La recuperación fue rápida, permitiéndoles a ambos recibir el alta: Gisela el 14 de diciembre y Diego el 17 de diciembre. Ambos comprometen a realizar controles médicos regulares, siendo Diego el que requerirá más atención debido a su historia clínica.
Gisela comparte su perspectiva sobre la donación: “Nunca tuve ningún tipo de arrepentimiento. Quería que mis hijas entendieran que donar un riñón es una decisión con menos riesgos de lo que muchos piensan”. Esta reflexión no solo resalta su coraje, sino que también es un mensaje alentador para quienes consideran convertirse en donantes.
Diego, por su parte, agradece al equipo médico que hizo posible este gran acontecimiento. “Destaco el trabajo extraordinario del personal del Hospital Público. Este fue el primer trasplante entre personas no familiares en nuestra zona, y estoy profundamente agradecido”, señala, evidenciando una gratitud arraigada en la experiencia vivida.
La historia de Gisela y Diego no solo destaca la solidaridad y el profundo afecto entre ellos, sino que subraya la importancia de los equipos médicos en la realización de trasplantes. Su ejemplo resuena como un poderoso recordatorio de que cada uno de nosotros tiene el potencial de marcar una diferencia significativa en la vida de los demás.
Es muy importante contar que donar un riñón a alguien que lo necesita imperiosamente es una decisión que tiene menos riesgos de lo que pensamos, y en este sentido también quería transmitirle a mis hijas un mensaje


