El congreso extraordinario de Unter, celebrado en Viedma, concluyó en las primeras horas de este viernes con una decisión firme: rechazar el aumento salarial propuesto por el Ejecutivo provincial el pasado 14 de mayo. El sindicato, que representa a los docentes, reafirmó su exigencia de un salario que inicie en los 2 millones de pesos.
El rechazo al ofrecimiento salarial por parte de la entidad gremial se justificó en el argumento de que la propuesta de mediación «consolida salarios de pobreza y profundiza la pérdida del poder adquisitivo«, además de haber dejado pasar meses sin aumentos y con una aplicación tardía del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
A pesar del descontento de las bases, el sindicato optó por no convocar a una nueva huelga en esta ocasión, dado que la moción de paro no logró alcanzar la mayoría especial de dos tercios que exige su estatuto interno. Esta situación resalta un cambio en la intensidad de las acciones del gremio, que ha visto una disminución en la fuerza de su sector más combativo tras haber realizado múltiples paros consecutivos durante el conflicto salarial.
Una votación dividida frena las medidas de fuerza
El debate interno sobre la continuación del plan de lucha resultó en un panorama evidente de posturas divergentes entre los delegados provinciales. Al someter a votación la posibilidad de un nuevo cese de actividades, la moción a favor del paro logró 104 votos, mientras que la opción por no realizar el paro obtuvo 51 votos, junto con 2 votos en blanco.
Pese a que la alternativa de la huelga logró una mayoría simple dentro del recinto, las normativas delineadas por el Estatuto de Unter establecen que cualquier medida de fuerza colectiva debe ser ratificada por al menos los dos tercios de los congresales. Al no alcanzar ese umbral, el Congreso se vio obligado a resolver que no se llevarían a cabo jornadas de paro en esta ocasión.
Esta realidad marca un punto de inflexión en el gremio docente. Aunque se había mantenido un alto nivel de confrontación con la realización de varios paros, la incapacidad de la conducción mayoritaria para llegar a la cifra estatutaria evidencia que el sector más combativo está perdiendo fuerza, lo que podría reflejar un desgaste o un cambio hacia una postura más moderada en el gremio.
Acciones de visibilización regionales y exigencia de diálogo
Ante la imposibilidad legal de convocar a un paro, el Congreso del sindicato decidió canalizar el descontento por medio de modalidades alternativas que no impliquen la suspensión de clases. Así, se establecieron «acciones simultáneas de visibilización» en toda la provincia y se continuará colaborando con otros sectores sindicales.
Las autoridades del gremio especificaron que estas medidas se implementarán territorialmente, con el propósito de «continuar llevando a las calles y a cada comunidad educativa los reclamos de los docentes: salarios dignos, condiciones adecuadas para las escuelas y políticas educativas construidas con la participación de los trabajadores».
El documento del encuentro gremial finaliza con un claro emplazamiento a los representantes paritarios del Gobierno de Río Negro para reanudar el tratamiento de las escalas de haberes a corto plazo: «Exigimos una urgente convocatoria a paritarias con una propuesta salarial que realmente responda a la crisis que enfrentamos».
Otros reclamos de Unter
Según el documento emitido al término de las deliberaciones, el gremio expresó inquietudes acerca del deterioro de las condiciones en los establecimientos educativos rionegrinos:
«Mientras el gobierno sigue dilatando respuestas, crece el malestar, la sobrecarga y las condiciones precarias en las escuelas. No aceptaremos que un cargo no alcance para vivir ni paritarias cerradas sin una discusión real».
Esta declaración se enmarca en la tensión acumulada durante la misma semana. El martes 19, representantes de la seccional Fernández Oro – Allen de Unter abordaron al gobernador Alberto Weretilneck durante un acto oficial por el 95° aniversario de Fernández Oro.
En esa ocasión, los dirigentes expusieron los reclamos sobre infraestructura y la necesidad de un incremento en los salarios. El mandatario provincial reconoció la problemática y admitió que «la plata no alcanza», pero señaló que no existen posibilidades de aceptar la solicitud de un salario base de dos millones de pesos.


