Un vecino de Catriel organiza un sorteo para mantener sus ingresos mientras se somete a un tratamiento de quimioterapia.

En un contexto donde las familias enfrentan cada vez más desafíos económicos, la historia de Diego Rodríguez Berhau ha comenzado a resonar entre los vecinos de Catriel. A medida que su situación y su iniciativa se compartían a través de grupos de WhatsApp y redes sociales, se hizo evidente una realidad conmovedora: buscar formas de mantener la estabilidad económica en medio de un tratamiento de quimioterapia.

Diego, quien realiza trabajos de herrería y fabrica parrillas artesanales como pasatiempo, decidió lanzar un sorteo para ayudar a su hogar. El premio principal es un chulengo de gran tamaño, completamente hecho a mano, acompañado de otros regalos sorpresa. Los números del sorteo se venden a $3000 cada uno o dos por $5000, ofreciendo una oportunidad para que la comunidad no solo participe, sino que también colabore en un momento difícil.

“Llevo más de seis meses sin poder trabajar porque estoy en tratamiento de quimioterapia. La idea es poder ayudar al sueldo,” compartió Diego a través de un mensaje que acompaña su sorteo. Con esta declaración, no solo está vendiendo números, sino que está abriendo una ventana a su vida y a la lucha que enfrenta diariamente.

Es importante resaltar que, aunque el tratamiento médico está cubierto por la obra social, la familia está buscando formas de complementar sus ingresos. En este sentido, el sorteo se convierte en una tabla de salvación económica. “Solo percibo el sueldo básico,” añaden sus allegados, explicando la difícil realidad de quienes viven con una situación de salud compleja.

El chulengo en sí es un símbolo de unión y tradición, especialmente en la cultura argentina donde las parrilladas son una experiencia compartida entre amigos y familiares. Equipado con pala, atizador y tenedor, este artículo no solo representa un premio, sino que también evoca momentos de calidez y gastronomía familiar que muchos anhelan disfrutar en sus hogares.

Lo más notable de esta iniciativa es cómo ha logrado movilizar a la comunidad. En Catriel, cuando una historia toca la fibra sensible de los habitantes, rápidamente se convierte en un tema de conversación. Los vecinos han comenzado a compartir publicaciones del sorteo, a pasar la voz y a colaborar de diversas maneras para ayudar a Diego y su familia en este momento complicado.

Este sorteo no se promociona con grandes campañas publicitarias ni estrategias comerciales. Es una manifestación genuina de solidaridad de una comunidad unida en torno a un trabajador que se esfuerza por sostener a su familia en una de las etapas más desafiantes de su vida. Es un recordatorio de que, en tiempos de adversidad, las conexiones humanas y la ayuda mutua pueden marcar una diferencia significativa.

Para aquellos que deseen colaborar, la comunidad ha facilitado los medios para contactar a los organizadores a través de las publicaciones en redes sociales. Con solo un pequeño aporte, se puede contribuir a mejorar la situación de Diego y, a su vez, ser parte de una historia de esperanza y resiliencia que resonará más allá del premio del sorteo.

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